Resumen
El bioquímico se parece cada vez más a la sociedad en que vive, enfundado en su guardapolvo blanco y escondido en su laboratorio detrás de los aparatos, atendiendo a un “número”, abonado o cliente que apenas conoce y cuyo primer contacto es a traves del líquido biológico que llega a la mesada del laboratorio para su procesamiento.
