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EDITORIAL
Seguridad del paciente y error en medicina
La Seguridad del Paciente se refiere a mejorar el cuidado de mama o 16.500 por síndrome de inmunodeficiencia adquiri-
médico en general, enfocado en el error médico propiamente da. Los costos totales de estos eventos evitables, se estimaron
dicho, en los accidentes terapéuticos y, más aún, en la comuni- entre U$S 17 mil millones y U$S 29 mil millones, de los cuales
cación entre los distintos miembros del equipo de salud y en la más de la mitad representaban los gastos en la atención de la
identificación correcta del paciente.
salud.
Para poder mensurar la importancia de no atender a la segu-
Lo que se propone, es indagar en asuntos harto comunes
y nada sofisticados, pero de gran impacto, como la higiene, la ridad del paciente, hay que considerar que en Estados Unidos
identificación correcta, la comunicación efectiva (tanto el sa- anualmente, 6000 trabajadores morían por accidentes labora-
ber comunicar, como el saber escuchar), el manejo seguro de les y que los errores de medicación por sí solos, dentro o fuera
la medicación, la cirugía correcta en el lugar correcto y en el pa- de los hospitales, representaban unas 7000 muertes. Todas
ciente correcto, la prevención de caídas y otras injurias, contar estas estimaciones, resumidas en un documento publicado
con la documentación precisa y a tiempo, el entrenamiento, así en 1999, Errar es Humano (To Err is Human. Building a safer
como también, la administración del espacio físico y del am- health system, Institute of Medicine National Academy Press,
biente. Todas estas, cuestiones de fabulosa penetración en los Washington, D.C. 1999), pusieron en marcha la preocupación
procesos del cuidado médico, no obstante, todas controlables. por registrar, estudiar y prevenir los errores médicos, y el cuida-
La analogía del iceberg se ha usado para explicar diferentes do del paciente como un método de perfeccionamiento de los
situaciones, incluyendo las que afectan a la salud humana; por sistemas de salud. Pero el primer problema que debe tenerse
ejemplo, fue utilizada por Senga Whittingha (The iceberg analo- en cuenta, es el de producir un cambio en el comportamiento,
gy of autoimmunity, 1972) para ilustrar la totalidad de trastor- así como, en la respuesta de la sociedad médica, con respecto
nos autoinmunes en la población humana, lo que se manifiesta al error humano.
clínicamente y lo que es clínicamente silencioso pero con ma-
El error es un hecho inherente del ser humano, y la respues-
nifestaciones hitopatológicas o serológicas. También, fue utili- ta primaria es la de buscar al culpable y castigarlo. Sin embargo
zada en 1991 por Richard Logan, un patólogo australiano, para este castigo no nos libra de que una situación similar se repita,
ilustrar el sub diagnóstico en la enfermedad celíaca, por cada por lo tanto, no se puede esperar que el error disminuya y que
caso diagnosticado sobre la base de la sospecha clínica (lo que por consiguiente mejore el sistema de salud, incluso dentro de
es representado por la punta emergente del iceberg), habría una misma institución. El mecanismo punitivo tiene como con-
muchos que permanecen sin diagnosticar, ya sea porque es- secuencia que las personas oculten sus errores para no verse
taban latentes, silentes, mal diagnosticados o asintomáticos.
perjudicadas, por lo que se pierde así la posibilidad de analizar-
Pero ninguna de estas analogías es tan dramática como los y aprender de ellos. Es por esto, que para mejorar la aten-
cuando se trata, a través de ella, de explicar la problemática del ción médica es necesario cambiar la cultura punitiva por otra
error humano en el sistema de salud. Podría marcarse como correctora, que nos permita aprender del error.
la punta del iceberg un reporte de dos pacientes, en el que se
Hace mucho tiempo, que desde el laboratorio de análisis
especifica que uno muere por una sobredosis durante la qui- clínicos se han venido haciendo muchos esfuerzos para evi-
mioterapia y otro, de apenas ocho años, por una confusión en tar los errores. La automatización, las prácticas de gestión de
la administración de drogas, durante una cirugía menor (A Tale errores y la informática han ayudado, pero la interrelación del
of Two Stories: Contrasting Views of Patient Safety. Chicago: Na- laboratorio con los otros actores del sistema de salud todavía
tional Patient Safety Foundation, 1998).
parece una materia pendiente. Por lo tanto, una estrategia
Seguidamente dos grandes estudios, realizados en Estados comprensiva para mejorar la seguridad del paciente depende
Unidos, dieron cuenta de que errores adversos ocurrían entre del trabajo mancomunado del gobierno, de las instituciones de
un 2,9 y 3,7 % de los pacientes hospitalizados y que entre el 6,6 salud, de las universidades, de las sociedades científicas y de
y el 13,6 % de estos errores tenían como consecuencia la muer- los profesionales, como así también, de los pacientes y sus fa-
te del paciente, o sea un promedio de 3,6 de cada mil hospitali- miliares. Es imprescindible, por lo tanto, posibilitar una acción
zados morían por efectos adversos.
que permita aprender de los errores e introducir una cultura de
La conclusión que se obtuvo de estos trabajos es que la mi- seguridad, que genere rutinas en el personal sobre hábitos de
tad de los eventos adversos podían haber sido prevenidos. Ex- salud y prácticas certeras para el paciente.
trapolando estos datos, en otro estudio (Costs of Medical Inju-
ries in Utah and Colorado. Inquiry. 1999.), se llegó a probar que
4.000 americanos mueren por año como resultado de errores
médicos. El resultado en Nueva York fue que, ése número podía
ascender a 98.000, lo que representaría la 8° causa de muerte.
Un número muy alto si se considera que 43.000 personas mo-
rían, entonces, en accidentes vehiculares, 42.000 por cáncer
Dr. Orlando Gabriel Carballo
Bioquímico, Especialista en Inmunología
Jefe del Laboratorio de Inmunología, Hosp. Carlos G. Durand.
Profesor Asociado del Departamento de Inmunología y
Microbiología de la Escuela Universitaria del Hospital Italiano.
Expresidente de la Asociación Bioquímica Argentina.
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ByPC 2016;80(1)