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EDITORIAL
provisionalidad del conocimiento
Estrategias ꢀara el desarrollo ꢀrofesional continuo
La educación es un proceso continuo que
acompaña y atraviesa toda la vida del hombre.
Dra. María Cristina Davini.
der, cómo hacer para relacionarlo con los contextos rea-
les; pensando que cualquier aprendizaje significativo (in-
dividual) implica la coordinación de conductas con otros
profesionales.
La situación más feliz de la ardua, pero no por eso menos
apasionante, tarea que implica el estudio de una carrera de
grado, es el momento posterior al último examen, ese que
nos proyecta a la vida profesional. Claro, a esa altura de la
vida se piensa “ya está”, ya se alcanzó la meta y con eso es
suficiente. Sensación que dura “lo que un suspiro”, puesto
que inmediatamente que se comienza a trabajar se toma
consciencia de que alcanzar el título de Bioquímico no es
una meta, sino el punto de partida de un camino sin fin, el
que debe construirse día a día, estando siempre atento a la
Los estudiosos del ámbito de la sociología de las pro-
fesiones y de la organización de los sistemas de salud
manifiestan abiertamente que sólo una profesión com-
prometida es la mejor garantía de éxito profesional.
Para este proceso se puede recurrir a distintas fuentes
de información aprovechando las ventajas de la tecnolo-
gía de la información que nos pone al alcance de la mano
la información que necesitemos, siempre y cuando nos
cuidemos de recurrir a páginas de alta confiabilidad.
Congresos, cursos de especialización, conferencias, no-
tas de divulgación científica, videos, son otras formas de
acceder al conocimiento.
“provisionalidad” de los saberes.
El conocimiento cambia, se bifurca, se multiplica, se en-
riquece a velocidades vertiginosas y dado que esto es así
en todas las disciplinas, no podemos pensar que en nuestro
campo del ejercicio profesional sea distinto. No es posible
permanecer indiferentes a la variabilidad, flexibilidad y evo-
lución del conocimiento, ni tampoco olvidar que nuestra
actividad profesional requiere un alto grado de compromi-
so y un elaborado manejo de las incertidumbres que conti-
nuamente se sufren. La formación permanente constituye,
en última instancia, un acto de responsabilidad y una difícil
exigencia que nunca se conquista de manera definitiva.
Para ello, habría que pensar en un cambio de paradigma
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. Pedir “feed back” a colegas y expertos que puedan co-
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laborar constructivamente con nuestro proceso de
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autogestionar el proceso de aprendizaje permanente a
lo largo de la vida profesional. Recurrir por ejemplo a co-
munidades de práctica, donde las habilidades comunes,
recurrentes y estables en el tiempo, permiten desarro-
llar el conocimiento para realizar competentemente sus
tareas específicas; Sociedades Científicas, Congresos,
Posgrados, Cursos de especialidad, Maestrías, etc.
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respecto del “mito de la madurez” (Lapassade ) donde el
Debemos recordar que el aprendizaje es un fenómeno
social, las nuevas prácticas se aprenden “haciéndolas”
pero guiadas por otras personas con más experiencia en
momento de la graduación consolida el concepto de “adulto
estable”, cambiándolo por “la noción del hombre como ser
incompleto en la búsqueda constante de su completo desa-
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el tema .
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rrollo” .
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4
. Llevarlo a la práctica, con sentido de alcanzar la meta
planificada, sin dejar de lado la necesidad de aprender
a aprender, ya que tiene que ver con dirigir la atención,
elegir momento y lugar, relacionarlo con nuevas ideas y
Qué podemos hacer para sumarnos a este tren que afian-
za y jerarquiza nuestro accionar profesional:
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. Establecer un plan o programa a mediano y largo plazo
en el campo de la actividad profesional sobre el que de-
seamos o necesitamos estar actualizados. Es preciso
entender que la “educación permanente”, no es simple-
mente adquirir conocimientos actualizados, es necesario
definir una estrategia para que esta adquisición se com-
plemente con las habilidades (saber hacer) y valorar las
consecuencias de ese saber (valores y actitudes), única
forma de mejorar y jerarquizar nuestro de-sempeño pro-
fesional. Esto se logra solamente cuando se establece un
plan o programa reflexivo. Qué aprender, qué desapren-
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habilidades y con lo que ya sabemos: Asumir el desafío .
. Reflexionar sobre el proceso, y volver a empezar. La
evaluación del proceso busca el desarrollo y la mejora
de las acciones durante la marcha, reorientando las
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decisiones iniciales. La revelación de otras formas de
aprender generan no sólo la oportunidad de descubrir y
aplicar alternativas, sino también de reflexionar sobre
la propuesta de ser autónomos en el propio proceso de
aprendizaje y convertirse en el protagonista de dicho
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proceso. Recordar que, tal como lo señalara Vigotsky ,
las herramientas que usamos modelan nuestra expe-
riencia y consecuentemente, nuestro pensamiento, de
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Georges Lapassade (1924-2008). Filósofo, psicólogo, sociólogo y
pedagogo francés
ByPC 2017;81(1)